En Gutiérrez & Gallardo reconocemos y enfatizamos la necesidad urgente de desarrollar soluciones de vivienda accesibles para la clase media costarricense.
Se estima que aproximadamente 150.000 familias de este segmento carecen actualmente de una solución habitacional adecuada, lo que representa una oportunidad de mercado significativa y, al mismo tiempo, un desafío estructural para el sector.
El mercado de vivienda en Costa Rica puede segmentarse en cuatro grandes categorías:
Vivienda de Interés Social (VIS):
Comprende unidades habitacionales con un valor inferior a ₡36 millones, atendidas mediante el bono de vivienda del BANHVI y otros programas estatales que incluyen subsidios directos al comprador.
Vivienda de clase media-baja y media:
Abarca viviendas con valores entre ₡50 y ₡100 millones. Es el segmento con menor cobertura tanto por parte de las políticas públicas como de los desarrolladores privados. En este rango predomina la comercialización de lotes urbanizados, bajo un modelo en el que la familia adquiere el lote y, en una etapa posterior, construye su vivienda, obteniendo una solución habitacional en un rango de ₡50 a ₡80 millones.
Vivienda de clase alta:
Unidades con valor superior a ₡100 millones. Es el segmento mejor atendido por los desarrolladores privados y con mayor acceso a financiamiento bancario, concentrando aproximadamente el 80% de los proyectos desarrollados en el país.
Vivienda de lujo:
Unidades con valor superior a ₡200 millones, concentradas principalmente en los cantones de Escazú, Santa Ana y en la zona de Guanacaste.
Entre los segmentos descritos existe un vacío crítico de mercado: las familias de clase media- baja con capacidad de compra entre los ₡36 y los ₡50 millones no encuentran respuesta ni en la oferta estatal ni en la privada. Esta franja poblacional enfrenta una paradoja estructural: no califican para los subsidios de vivienda social por diversas razones, pero tampoco acceden a soluciones habitacionales que se ajusten a su realidad económica. La atención de este segmento es una necesidad impostergable y no necesariamente debe resolverse en la periferia de la Gran Área Metropolitana (GAM).
Los dos principales obstáculos que enfrenta la clase media para acceder a una vivienda propia son el elevado nivel de endeudamiento asociado a tarjetas de crédito, créditos de cooperativas y otras obligaciones financieras y la escasa o nula capacidad de ahorro, lo que les impide disponer de la prima inicial requerida para la adquisición de una vivienda nueva, que generalmente oscila entre el 10% y el 20% del valor total del inmueble. Con el propósito de aportar soluciones concretas a esta problemática, para el mes de mayo Gutierrez y Gallardo lanzará en mayo un estudio de mercado integral enfocado en la clase media costarricense. Este documento establecerá el perfil del cliente objetivo, identificará los productos y rangos de precio que demandan las familias de este segmento, y revelará los nichos de mercado que permanecen desatendidos por los desarrolladores de vivienda, convirtiéndose en una herramienta estratégica de consulta para todo actor del sector inmobiliario interesado en este segmento.