La Gran Área Metropolitana Ampliada (GAMA) de Costa Rica acapara el 64.9% del desarrollo inmobiliario de Costa Rica, dejando solo el 35.10%para las regiones fuera de ella.

Guanacaste es la provincia que presenta mayor desarrollo en las zonas externas, con un 18.50% y un crecimiento del 3.1%; seguido de Puntarenas con un 13.0% y en último lugar está Limón con el 3.5%.

El desarrollo de Guanacaste se concentra en los cantones de Carrillo, Santa Cruz y Liberia y el desarrollo de Puntarenas en el cantón de Garabito.

Según el informe del CFIA “Cierre 2022 & perspectivas 2023”, en once (11) cantones se concentra el 50% de la construcción en Costa Rica; dentro de los cuales, cinco (5) están fuera de la GAMA; ellos son: Santa Cruz con 633.902 m2, Carrillo con 477.080 m2, Puntarenas con 357.336 m2, Garabito con 303.547 m2 y Liberia con 300.003 m2.

Este 2023 está cerrando de forma similar al 2022, con una participación muy fuerte de Carrillo y Santa Cruz. En esta zona, el 90% de los proyectos se enfocan en un mercado extranjero y sus precios están entre los $300.000 a $5.000.000; en su gran mayoría son proyectos de casas.

En el cantón de Garabito, cuyo distrito central es Jacó, se encuentran en desarrollo un poco más de 15 proyectos inmobiliarios, en su mayoría proyectos en vertical, con precios entre los $100.000 hasta los $400.000.

El efecto postpandemia generó un incremento de compradores extranjeros. Se incrementó la compra de la segunda vivienda para clientes de Norteamérica; clientes que buscan naturaleza, playa y sobre todo tranquilidad y seguridad en su inversión.

Pero en Guanacaste y Puntarenas está pasando lo mismo que hace 50 años en la GAM. Estos cantones no tienen planificación; no tienen previsto la ampliación de rutas ni el trazado de nuevas rutas de conexión y les falta planificación en los serviicios públicos.

Ciudades como Tamarindo están creciendo de la mano de los desarrolladores privados, pero la red vial es la misma desde hace medio siglo. En las ciudades turísticas no se construyen avenidas o bulevares de acceso que canalicen y organicen mejor el tránsito vehicular y peatonal, para evitar que, en meses como diciembre, se presente el caos vial, tan normal de la época. Hace falta apoyo del gobierno central y exigencia en la planificación del crecimiento, porque no se trata solamente de recibir inversión extranjera y olvidarse de la inversión en servicios públicos, en vías de acceso, en tratamiento de aguas negras, en agua potable y sobre todo en la conservación del medio ambiente.

Guanacaste tiene un ingreso de más de $500 millones por año en inversión inmobiliaria; al menos el 5% se debería ver reflejado en inversión de infraestructura vial, o sea unos $25 millones. Si no se planifica la red vial cantonal de Guanacaste y se diseña a 50 años plazo, las consecuencias por saturación se estarán viendo en pocos años; como ya se puede observar diariamente en las cercanías del aeropuerto de Liberia, sobre la ruta nacional 21.